Cuento ángeles por la calle, me poseen seres que no existen y no soy mas yo. He ganado todas las guerras y hoy perdí casi 20 batallas pero mañana en la mañana habré vuelto en mí, no perderé, esta vez no. Aunque desearía seguir viendo el mar desde el acantilado más verde...
Después del cañamo, Dios; exijo tu presencia, quiero ver tu rostro, quiero que demuestres que existes, estas huellas en la arena son mías y no hay más...
¿Dónde está el suicida que decidió rezarle a Dios?
Dime si llegó al infierno su alma, pregúntale si mi solicitud ya fue procesada, agonizo, no puedo esperar.
Mantén apretada mi mano mientras aguantas el peso del cielo.
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