Encuentro una rara idea divagando por lo menos racional de mis sentimientos, una rara idea que vislumbra un bosquejo entre las hojas y las letras, ahi, entre ellas; cae el sol. No, no es un presagio, es sólo la imaginación proyectada que vive gracias a lo más verde del tallo de una rosa.
Derrepente, deseo algo tan irreal como lo que evidentemente niego ante ti, ante el universo, y ante cada persona que pueda preguntar, incluyendome. Y sin embargo, debido a lo extraño de que hoy sea Miércoles admitiré, para el duende que lo exije; que quisiera más que lo que soy, que quiero una guerra intergaláctica por mí, por mi simple egoísmo de ser yo quien sobresale, por mis simples ganas de atarte a mí. Porque, aunque muero por darte un beso; puedo retenerlo y aún así ser feliz
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